En la lucha por lograr la
independencia, soberanía y nuestra autonomía tecnológica, el presidente de la
República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, emitió el Decreto N°
3.390, publicado en la Gaceta Oficial Nº 38.095 de fecha 28/ 12/ 2004 sobre el
uso obligatorio del software libre en el país para todas las dependencias
públicas de carácter oficial. De esta forma, el Ejecutivo nacional establece
que es prioridad del Estado incentivar y fomentar la producción de bienes y
servicios para satisfacer las necesidades de la población, mediante el uso de
estas herramientas desarrolladas con estándares abiertos para robustecer la
industria nacional, aumentando y aprovechando sus capacidades y fortaleciendo
nuestra soberanía.
A partir de esa fecha, el
MCT en un plazo de tres meses, tuvo bajo su responsabilidad la elaboración del
Plan Marco, el cual fue entregado el 28 de marzo de 2005 al Jefe de Estado para
su revisión y aprobación. Una vez que dicho Plan reciba el visto bueno, todas
las instituciones gubernamentales y sus entes adscritos, dispondrán de un lapso
de tres meses para presentar su plan de migración que incluye sistemas
operativos, plataforma, aplicaciones y servicios hacia los próximos dos años.
La Definición de Software Libre
La definición de software libre estipula los
criterios que se tienen que cumplir para que un programa sea considerado libre.
De vez en cuando modificamos esta definición para clarificarla o para resolver
problemas sobre cuestiones delicadas. Más abajo en esta página, en la sección Historial, se puede consultar la lista de
modificaciones que afectan la definición de software libre.
«Software libre» significa que el software respeta
la libertad de los usuarios y la comunidad. En términos generales, los
usuarios tienen la libertad de copiar, distribuir, estudiar, modificar y
mejorar el software. Con estas libertades, los usuarios (tanto
individualmente como en forma colectiva) controlan el programa y lo que hace.
Cuando los usuarios no controlan el programa, el
programa controla a los usuarios. El programador controla el programa y, a
través del programa, controla a los usuarios. Un programa que no es libre,
llamado «privativo», es por lo tanto un instrumento de poder injusto.
Por tanto, el «software libre» es una cuestión de
libertad, no de precio. Para entender el concepto, piense en «libre» como en
«libre expresión», no como en «barra libre».
Un programa es software libre si los usuarios
tienen las cuatro libertades esenciales:
- La libertad de ejecutar el programa para cualquier propósito (libertad 0).
- La libertad de estudiar cómo funciona el programa, y cambiarlo para que haga lo que usted quiera (libertad 1). El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello.
- La libertad de redistribuir copias para ayudar a su prójimo (libertad 2).
- La libertad de distribuir copias de sus versiones modificadas a terceros (libertad 3). Esto le permite ofrecer a toda la comunidad la oportunidad de beneficiarse de las modificaciones. El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello.
Un programa es software libre si los usuarios
tienen todas esas libertades. Por tanto, usted debe ser libre de redistribuir
copias, tanto con como sin modificaciones, ya sea gratuitamente o cobrando una
tarifa por la distribución, a cualquiera en cualquier parte. El ser libre de
hacer estas cosas significa, entre otras cosas, que no tiene que pedir ni pagar
el permiso.
También debe tener la libertad de hacer
modificaciones y usarlas en privado para su propio trabajo o pasatiempo, sin
siquiera mencionar que existen. Si publica sus cambios, no debe estar obligado
a notificarlo a nadie en particular, ni de ninguna manera en particular.
La libertad de ejecutar el programa significa que
cualquier tipo de persona u organización es libre de usarlo en cualquier tipo
de sistema de computación, para cualquier tipo de trabajo y finalidad, sin que
exista obligación alguna de comunicarlo al programador ni a ninguna otra
entidad específica. En esta libertad, lo que importa es el propósito de los usuarios,
no el de los programadores. Usted como usuario es libre de ejecutar el
programa para alcanzar sus propósitos, y si lo distribuye a otra persona,
también esa persona será libre de ejecutarlo para lo que necesite; usted no
tiene derecho a imponerle sus propios objetivos.
La libertad de redistribuir copias debe incluir las
formas binarias o ejecutables del programa, así como el código fuente, tanto
para las versiones modificadas como para las no lo estén. (Distribuir programas
en forma de ejecutables es necesario para que los sistemas operativos libres se
puedan instalar fácilmente). Resulta aceptable si no existe un modo de producir
una formato binario o ejecutable para un programa específico, dado que algunos
lenguajes no incorporan esa característica, pero debe tener la libertad de
redistribuir dichos formatos si encontrara o programara una forma de hacerlo.
Para que la libertad 1 y 3 de realizar cambios y
publicar las versiones modificadas tengan sentido, usted debe tener acceso al
código fuente del programa. Por consiguiente, el acceso al código fuente es una
condición necesaria para el software libre. El «código fuente» ofuscado no es
código fuente real, y no cuenta como código fuente.
La libertad 1 incluye la libertad de usar su
versión modificada en lugar de la original. Si el programa se entrega con un
producto diseñado para ejecutar versiones modificadas de terceros, pero rechaza
ejecutar las suyas, una práctica conocida como «tivoización» [«tivoization»]
o «arranque seguro» [«lockdown»] (en la terminología perversa de los que
la practican); la libertad 1 se convierte más en una ficción teórica que en una
libertad práctica. Esto no es suficiente. En otras palabras, estos binarios no
son software libre, incluso si se compilaron desde un código fuente que es
libre.
Una manera importante de modificar el programa es
agregándole subrutinas y módulos libres ya disponibles. Si la licencia del
programa especifica que no se pueden añadir módulos que ya existen y que están
bajo una licencia apropiada, por ejemplo si requiere que usted sea el titular
de los derechos de autor del código que desea añadir, entonces se trata de una
licencia demasiado restrictiva como para considerarla libre.
La libertad 3 incluye la libertad de publicar sus
versiones modificadas como software libre. Una licencia libre también puede
permitir otras formas de publicarlas; en otras palabras, no tiene que ser una
licencia de copyleft. No obstante, una licencia que requiera
que las versiones modificadas no sean libres, no se puede considerar libre.
Para que estas libertades sean reales, deben ser
permanentes e irrevocables siempre que usted no cometa ningún error; si el
programador del software tiene el poder de revocar la licencia, o de añadir
restricciones a las condiciones de uso en forma retroactiva, sin que haya
habido ninguna acción de parte del usuario que lo justifique, el software no es
libre.
Sin embargo, ciertos tipos de reglas sobre la
manera de distribuir software libre son aceptables, cuando no entran en
conflicto con las libertades principales. Por ejemplo, el copyleft (definido
muy resumidamente) es la regla en base a la cual, cuando redistribuye el
programa, no puede agregar restricciones para denegar a los demás las
libertades principales. Esta regla no entra en conflicto con las libertades principales,
más bien las protege.
«Software libre» no significa que «no es
comercial». Un programa libre debe estar disponible para el uso comercial, la
programación comercial y la distribución comercial. La programación comercial
de software libre ya no es inusual; tal software libre comercial es muy
importante. Puede haber pagado dinero para obtener copias de software libre, o
puede haber obtenido copias sin costo. Pero sin tener en cuenta cómo obtuvo sus
copias, siempre tiene la libertad de copiar y modificar el software, incluso de
vender
copias.
Si una modificación constituye o no una mejora, es
un asunto subjetivo. Si su derecho a modificar un programa se limita,
básicamente, a modificaciones que alguna otra persona considera una mejora, el
programa no es libre.
No obstante, eventuales reglas sobre cómo
empaquetar una versión modificada son aceptables si no limitan substancialmente
su libertad para publicar versiones modificadas, o su libertad para hacer y
usar versiones modificadas en privado. Así, es aceptable que una licencia le
obligue a cambiar el nombre de la version modificada, eliminar el logotipo o
identificar sus modificaciones como suyas. Son aceptables siempre y cuando esas
obligaciones no sean tan agobiantes que le dificulten la publicación de sus
modificaciones. Como ya está realizando otras modificaciones al programa, no le
supondrá un problema hacer algunas más.
Las normas del tipo «si pone a disposición su
versión de este modo, también debe hacerlo de este otro modo» también pueden
ser, bajo la misma condición, admisibles. Un ejemplo de una norma admisible
sería alguna que requiera que, si usted ha distribuido una versión modificada y
uno de los programadores anteriores le solicita una copia, usted deba
enviársela (tenga en cuenta que tal norma le sigue permitiendo optar por
distribuir o no distribuir su versión). Las normas que obligan a suministrar el
código fuente a los usuarios de las versiones publicadas también son admisibles.
Un problema particular se presenta cuando la
licencia requiere que a un programa se le cambie el nombre con el cual será
invocado por otros programas. De hecho este requisito dificulta la publicación
de la versión modificada para reemplazar al original cuando sea invocado por
esos otros programas. Este tipo de requisitos es aceptable únicamente cuando
exista un instrumento adecuado para la asignación de alias que permita
especificar el nombre del programa original como un alias de la versión modificada.
En el proyecto GNU, usamos copyleft
para proteger legalmente estas libertades para todos. Pero también existe software libre sin copyleft. Creemos que existen
razones importantes por las que es
mejor usar copyleft, pero si su programa es software libre sin
copyleft, sigue siendo ético de todos modos. (Véase en categorías
del software libre una descripción de la relación que existe entre
«software libre», «software con copyleft» y otros tipos de software libre).
En algunos casos las regulaciones de control de
exportación y las sanciones comerciales pueden limitar sus libertades de
distribuir copias de programas a nivel internacional. Los desarrolladores de
software no tienen el poder de eliminar o pasar por alto estas restricciones, pero
lo que pueden y deben hacer es rechazar imponerlas como condiciones para el uso
del programa. De este modo, las restricciones no afectarán las actividades ni a
las personas fuera de las jurisdicciones de dichos gobiernos. Por tanto, las
licencias de software libre no deben requerir la obediencia a ninguna
regulación de exportaciones que no sea trivial como condición para ejercer
cualquiera de las libertades esenciales.
La mera mención de la existencia de normas de
exportación, sin ponerlas como condición de la licencia misma, es aceptable ya
que esto no restringe a los usuarios. Si una norma de exportación es de hecho
trivial para el software libre, ponerla como condición no constituye un
problema real; sin embargo, es un problema potencial ya que un futuro cambio en
la ley de exportación podría hacer que el requisito dejara de ser trivial y que
el software dejara de ser libre.
La mayoría de las licencias de software libre están
basadas en el copyright, y existen límites en los tipos de requisitos que se
pueden imponer a través del copyright. Si una licencia basada en el copyright
respeta la libertad en las formas antes mencionadas, es poco probable que surja
otro tipo de problema que no hayamos anticipado (a pesar de que esto ocurre
ocasionalmente). Sin embargo, algunas licencias de software libre están basadas
en contratos, y los contratos pueden imponer un rango mucho más grande de
restricciones. Esto significa que existen muchas maneras posibles de que tal
licencia sea inaceptablemente restrictiva y que no sea libre.
Nos resulta imposible enumerar todas las formas en
las que eso puede pasar. Si una licencia basada en un contrato restringe al
usuario de un modo que no se puede hacer con las licencias basadas en el
copyright, y que no está mencionado aquí como legítimo, tendremos que analizar
el caso, y probablemente concluyamos que no es libre.
Cuando se habla de software libre, es mejor evitar
usar términos como «regalar» o «gratuito», porque dichos términos implican que
el asunto es el precio, no la libertad. Algunos términos comunes como
«piratería» implican opiniones con las que esperamos no concuerde. Véase un
análisis sobre el uso de esos términos en nuestro artículo palabras y frases confusas que vale la pena evitar.
Por último, tenga en cuenta que para interpretar
criterios tales como los que se establecen en esta definición de software
libre, se hace necesario un cuidadoso análisis. Para decidir si una licencia de
software específica es una licencia de software libre, la evaluamos en base a
estos criterios para determinar si concuerda tanto con el espíritu de los
mismos como con la terminología precisa. Si una licencia incluye restricciones
inaceptables, la rechazamos, aún cuando no hubiéramos anticipado el problema en
estos criterios. Algunas veces, los requisitos de una licencia revelan una
cuestión que hace necesaria una reflexión más profunda, incluyendo la discusión
con un abogado, antes de que podamos decidir si el requisito es aceptable.
Cuando llegamos a una conclusión sobre una nueva cuestión, solemos actualizar
estos criterios para que resulte más fácil ver por qué una cierta licencia
puede o no ser calificada como libre.
Si está interesado en saber si una licencia
específica está calificada como licencia de software libre, consulte nuestra lista de licencias. Si la licencia que busca no está en la
lista, puede consultarnos enviándonos un correo electrónico a <licensing@gnu.org>.
Si está considerando escribir una nueva licencia,
por favor contacte a la FSF escribiendo a esa dirección. La proliferación de
distintas licencias de software libre significa mayor esfuerzo por parte de los
usuarios para entenderlas; podemos ayudarle a encontrar una licencia de
software libre que ya exista y que satisfaga sus necesidades.
Si eso no fuera posible, si realmente necesita una
nueva licencia, con nuestra ayuda puede asegurarse que la licencia sea
realmente una licencia de software libre y evitar varios problemas en la
práctica.
Integrantes:
Grillo Jorge
Gulloso Johyfer
Gulloso Jhordy
Hernandez Yennifer
Nuñez Denny
Contreras Francisco